sábado, 18 de diciembre de 2010

Todo se transforma

Soy un ecléctico incorregible. Andaba a la búsqueda de un motivo para esta canción que me viene brotando desde hace un tiempo.
Los porqués están presentes aún en las cosas que empiezan a estar ausentes.
Voy dejando cosas atrás y no tengo más remedio.
Voy encontrando cosas adelante y tampoco hay remedio para eso.
Nada necesita remedio: está todo bien, las cosas vienen y van. La gente, los afectos, los amigos, esos parientes adoptados. Los parientes, esos amigos abandonados.
Todo lo llevo adentro, entonces cada día me doy cuenta que me tengo que prestar más atención, realmente soy valioso. No por mí, sino por lo que cargo. Todo eso me lo dieron y debo cuidarlo, debo administrarlo, debe devolverlo.
En estas elucubraciones me encontró el final de esta aurora austral cuando quise darle forma humana a la canción de la que te hablo. Advertí que no tenía compañeros de ruta para ella. Entonces, cual Indiana Jones, partí en su busca.
Tomé todo el equipaje necesario para un largo periplo de una aventura quizás imposible, pero vital para mí: la botella de Garnacha.
Antes de partir, pasé a saludar a Abdulaye, quien había estado quejándose de soledad.
Lo encontré tañendo su tambor con un dejo nostálgico e hipnótico y por primera vez vi sus encías: ¡sonreía!
El ruido del corcho lo sacó de su abstracción y recién me vio.
“-Ê KARELÊ ODÉ KARELÊ”
Era lo único que había dicho desde que lo conocí.
Señaló el rincón y allí la vi, menuda, oscura y temerosa.
No voy a pormenorizar más que lo elemental: Ella era Oxumaré, había nacido en Bahía y sabía de misterios cósmicos, caboclos y costumbres de los dioses en otros cielos. Sabía de los rezos, danzas y cantos que agradan a los espíritus acuáticos Gojanej y a los Panderej, subterráneos o celestiales, esos que nosotros, los adoradores de la televisión ignoramos.
Ella era tan de la tierra como la tierra misma. Nunca sabré como se conocieron, no me importa. Estaba allí y me convidó su canto que incorporé inmediatamente a esta canción.
Seguí mi viaje.
En las estribaciones de Villa Banana tengo unos amigos que nunca paran de tocar. Son como una calesita de eterno movimiento: sólo tenés que llegar, esperar un rato y te subís.
El viaje dura lo que vos quieras, pero no es para cualquiera: tenés que desnudar el alma, dejar el resto en la puerta.

Hoy alguien se fue. Pero seguramente encontrará esta canción por donde ande.
Te invito a escucharla:


domingo, 12 de diciembre de 2010

Regalos 2

Soy afortunado, no caben dudas. En un brevísimo lapso de tiempo recibí un par de regalos que quiero compartir.
La vida brinda posibilidades que uno no valora hasta que lo mira a través del tiempo. La música ha sido para mí, desde que era chico, una herramienta que me permitió muchísimas cosas. Aunque no lo creas, Mendelssohn me servía de escape. Este muchacho, era el autor de un libro de estudios que me era particularmente grato y escapista. Clementi (recuerdo el Gradus at Parnassum o algo así), Albéniz, Brahms, Schubert, Schumann y otros que se escapaban conmigo hasta entrada la adolescencia.
Luego vino el folclore y después el rocanrrol.
Allí fueron mis amigos quienes compartieron momentos de gloria y espanto conmigo.
El tiempo nos ha ido modelando y deformando a piacere. Me gusta encontrar estos caminos que vuelven a cruzarse y cuando me ven, lo hacen con regalos.
El primero en llegar fue a través de un encuentro en el túnel del tiempo, con mi alejado amigo José Locascio. Con este individuo solíamos tocar sus canciones intimistas y algodonosas, algo así como con alma de blues, en bares y pubs donde la condición era que no entraran más de 3 personas. Eso sí el clima era siempre grato y blando, como si no hubiera vida ni problemas fuera de allí. Como si los compromisos no existieran.
El tiempo nos llevó por distintos caminos y no nos hemos visto en varios lustros. Pero por esas cosas de las redes, hemos establecido un encuentro virtual que espero llevarlo al plano real. En el ínterin me hizo llegar un trabajo suyo que me lo pintó tal y como lo recordaba a través de sus temas.
Ese trabajo, Viernes Fatal, es el que comparto con vos, siempre regalón, para que lo conozcas y lo disfrutes.

En cuestión de minutos, me llegó el segundo regalo. Esta vez de mi gran amigo Mario Beto Corradini, desde la madre Italia. Ya he compartido cosas de él contigo (ver ).
Esta vez su regalo no queda atrás en valor artístico como documental. No te lo pierdas. Tiene un bonus que te dejará asombrado por el nivel del personaje invitado.
Cuestión totalmente aparte es el contenido del mensaje.
Este es el regalo que nos ha hecho Beto:

Vuelvo a agradecer a la vida la posibilidad de reencontrar estos valores y saber que sus inquietudes van por caminos que indudablemente tienen sus piedras, pero estos tipos ( y los otros que no nombro pero los pienso) tienen los pies acostumbrados a este terreno.
Y si no lo dicen y sufren, lo hacen con arte.
Gracias muchachos. Nos seguimos viendo en cada esquina.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Asombrosas revelaciones locales de Wikileaks

El Cablegate nos ha dejado asombrados con algunos de los trascendidos hasta hoy ocultos al público en general.
En un trabajo excepcional del equipo que construye, aporta y sostiene este Blog, a riesgo de sus propias vidas y bienes personales, aún poniendo en peligro a sus seres queridos, mis fuentes han rescatado para todos nosotros, invalorable información que solamente podrá ser difundida, analizada y criticada en este sitio.
Pero basta de peroratas, cabildeos y elucubraciones: vayamos a los bifes.
Robo en la casa de la Cenadora.
En ausencia de su moradora, días pasados fue perpetrado un importante robo a la casa de la famosa conductora del programa televisivo “Cenando con Martha Lepetit”.
En principio, el robo causó asombro por la rapidez, eficiencia y “profesionalismo” con que fue realizado. Los ladrones tomaron por sorpresa al portero del edificio y con las llaves del lugar, abrieron exclusivamente el piso de la cenadora, se dirigieron a la caja fuerte como si conocieran el lugar.
Luego de tomar dinero, joyas y elementos valiosos, también tomaron algunos enseres íntimos de la diva, un gesto a suerte de mensaje. En su retirada, no olvidaron llevarse las grabaciones del sistema de vigilancia.
Volviendo al programa de nuestra diva: No se pueden olvidar situaciones como la de la cena a la que concurriría Sergio Facturas, a la sazón funcionario del gobierno y que minutos antes de salir al aire, recibió un llamado haciéndolo desistir de presentarse. “-La cenadora es “opositora”, no lo olvides.” Se fue.
Las críticas al gobierno han continuado en ese programa televisivo, por lo que nuestros investigadores dirigieron sus miradas hacia los posibles ejecutores del peculiar robo: “Los servicios”.
Quiénes sino tendrían la información adecuada, el conocimiento de la oportunidad, la capacidad y las herramientas para realizar esta tarea.
¿Vos creés que no saben tu contraseña de feisbuc? ¿Creés que no saben tu pass de la Banelco? ¿No saben qué números saldrán en el quini?
Allí fue que encontraron cables que han dado luz sobre quienes tienen la suficiente información y capacidad como para realizar un trabajo como éste y cuáles son las advertencias para toda la oposición crítica.
La farándula.
Espías
Para contrarrestar las influencias de personajes como Martha Lepetit, el entorno del gobierno auspicia y apadrina a otros faranduleros y los convoca a sus actos y exposiciones públicas.
Andrea Guevara o Nacha del River son convocadas oportunamente para defender el modelo, cuando arrecian las críticas televisivas.
También se crean situaciones como la de Fedelupi Rico, quién precisamente en la semana del robo, anduvo haciendo declaraciones de indudable gusto acerca de Martha y de otras figuras críticas al gobierno, siempre dentro del espectáculo.
Nuestras investigaciones no dejan dudas acerca de que lo que se pretende es confrontar. No importa dónde ni cómo. No importa el precio. Importa el objetivo.
Espías criollos
Es ampliamente conocido el accionar violento y petardista del funcionario de la Federación de Barro, Casitas y Medio Hábito, Duis L’Edía.
Lo que no sabe el público y nuestros investigadores han develado, es que el hombre, a riesgo de su integridad, es en realidad un espía enviado por “nuestro” Servicio Secreto para infiltrarse en Irán, Venezuela y Cuba, donde ha conseguido llevar y traer indudables muestras de afecto.
Esta información tiene una doble sorpresa, por un lado dejamos al descubierto a un espía pero por otra parte sería la primera vez que nuestros Servicios Secretos espían hacia fuera.
¿Cómo lograron nuestras fuentes tener esta información?
Ya que contamos tantas infidencias, te diré como llegó toda esta información a mi conocimiento.
Una cualidad de la mayoría de los músicos es ser poco constantes en nuestras relaciones musicales (¿y de las otras?)
Vivimos mutando de compañeros y necesitamos exteriorizar ese caudaloso torrente que anda por nuestro interior pugnando por salir. Necesitamos encontrar la forma de expresarlo de una manera determinada. Para ello nos vamos relacionando con otros músicos que nos aportan su grado de comprensión, de interpretación de la realidad, de su locura y de su visión para entonces sorprender al público con “esa” nota que les vuele la cabeza.
Andaba yo a la sazón a la búsqueda de un tamborista. Recorrí innumerables lugares, sórdidos ambientes, lupanares oscuros, macabros subsuelos.
Escuché tambores en las plazas, en los parques, en asentamientos irregulares y de los otros, los espacios innombrables.
Necesitaba llegar al golpe que nace en el estómago vacío, pasa por las venas abiertas y sin salir sigue hasta las encías, ahogando gritos, enmudeciendo llantos e imaginando comida. Finalmente se transforma en energía que brota de un puño, lo transforma en una palma y golpea el cuero.
¿Encontraría eso?
Desolado llegué una oscura noche de abril hasta un puerto cerca de Terminal 6. El Garnacha no me hacía efecto. Hace tiempo ya que mis lagrimales son impotentes aunque los riegue con los licores más nefastos o con los venenos más amargos.
Creo que ya nada me hará llorar, aunque al ver algunas actitudes irremediablemente oscuras de personajes luminosos algo me cosquillea en un ojo.
Así andaba, decía, cuando una goleta silenciosa atracó en el muelle. Venía de Africa. Se llamaba Sargasos.
Oscuros y silenciosos marinos descendieron luego de que el ancla tocara el fondo y las amarras apaciguaran el movimiento que aún traía del mar. Apenas si los advertí mientras levantaba la botella hacia los labios.
Horas más tarde y ya apuntando el alba, en medio de la neblina, interna y externa, alcancé a percibir un rumor que venía del timón.
Dos brazos temblorosos tiraron un fardo sobre el muelle, mientras un cuerpo oscuro emergía del marítimo trasero.
“-Ê KARELÊ ODÉ KARELÊ” me dijo.
- Mejor tomate un sorbo de esto, respondí.
- Es Garnacha Peluda, original. No la cambio por la Tintorera por nada del mundo.
Así conocí a ABDOULAYE.
Abdoulaye Fantamady Toumani Sindiki Condé me brindó su ancestral capacidad de transmitir mensajes del alma a través del tambor. Pero también puede transmitir mensajes del más acá y comunicar cosas como las que he contado más arriba y todo a través de su parche de cuero, una suerte de Darbuka que es parte de él.
El resto fue relativamente más sencillo. Sé que los días que Maxi atiende el bar, suele dar cobijo a los restos de la Pichincha Jazz Ensamble en los sótanos del lugar.
Allí los encontré, sacando notas y contando información intrascendente para ellos, pero valiosa para los seres humanos, el resto del mundo.
Ellos desprecian la banalidad, el egoísmo y la superficialidad de los mortales. Estos desconocen el placer que la música lleva intercalada en mágicos códices que no pueden ser entendidos por los consumidores de ruido. Se captan con el alma.
Compuse ETHNO JAZZ, o Sargasos, como le decimos en los ensayos con la Pichincha Jazz Ensamble (reniegan dar sus nombres terrenales, ellos son uno solo, dicen) y la invalorable ayuda de Abdoulaye, quien especialmente para vos, transmite con su tambor en este tema, un mensaje codificado que devela la ubicación del tesoro oculto por Sobremonte en su huída a Córdoba.
Para escuchar el tema, y llegar al tesoro, hacé click acá:
http://www.hispasonic.com/musica/ethno-jazz/43260
Como siempre, valorizaré cualquier comentario que me hagas llegar a través del cuadrito en la parte inferior de esta nota.
Si no lo hacés te quiero lo mismo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Pichincha

El último censo permitió remover algunas piedras bajo las cuales permanecían aletargados viejos músicos, olvidados algunos por generaciones enteras.
Cuando grabamos Así debió ser (http://www.hispasonic.com/musica/asi-debio-ser/41402 ) cerca de la parroquia de la Inmaculada, ensayamos con el coro I castrati di Pichincha, algunos de cuyos miembros recordaban a un grupo vocal que en tiempos idos competía con ellos en contrapuntos corales entre los andenes de Rosario Norte: Es por la acústica, decían, y por los viejos fantasmas que lo recorren de noche, que elegimos el lugar para ensayar.



 
“Los Rantifusos del Riel”, competidores de “los Negros Escoberos”(1) y de “los Escashatos”(2), eran algunas de las temidas murgas pichincheras que afloraban en febrero. El resto del año sus integrantes incursionaban en afanes menores, escruches(7) y canto gregoriano.
Estación Sunchales
Los viejos coreutas recordaban cuando los trenes eran detenidos prolijamente por audaces arrieros que encauzaban astutamente a las manadas humanas hacia las puertas de la estación mientras duraba el reposteo de locomotoras. Hambrientas muchedumbres desembocaban en los almacenes y bares de la calle Rivadavia justo para un vino y un sánguche de mila, que terminaban de masticar en los peldaños de los vagones al regresar raudos para jugar a la ruleta de ventiladores de techo y continuar su viaje a Santiago.
Uno de esos arrieros, el Eudoro Díaz, que se decía nieto del legendario Paisano Díaz, viejo pendenciero del barrio allá por los 20, también tenía el carácter bastante jodido como su abuelo. Hacía frenar las locomotoras en el punto exacto para hacer coincidir las puertas del Pullman con la salida de la estación bien frente al almacén y Bar de los turcos Jalit.
Los turcos nunca dieron la receta de sus milanesas, pero cuando pusieron el bar, los felinos escasearon de golpe.

Pasillo de Pichincha

El Eudoro vivía allí cerca, en la misma pensión, puerta por medio, que Alfonso Alonso Aragón, el Rey Momo. Camisulinero(3) viejo, era normal verlo durante el día recorriendo los andenes, cruzando las vías para ir a mear tras los tapiales o quedarse embelesado mirando la locomotora en escala dentro de la vitrina, la que arrancaba si le ponían dos chirolas. Su expresión se aniñaba y perdía esa dureza de abandonos, coscorrones, palizas y hambre que lo habían formado de chico.
Cuando el Menemismo mató los trenes, el Eudoro se quedó propiamente en la vía. Los turcos desaparecieron una madrugada ventosa, igual que en la que habían llegado y la estación empezó a desmoronarse. Cual Penélope de Sunchales, el Eudoro siguió parando los trenes que nunca llegaban porque nunca partieron. Veía a los cabecitas que llegaban en manadas y a los gritos seguía dirigiendo a las imaginarias muchedumbres hacia la calle.
Siguió a los gritos por el andén y por la calle Ovidio Lagos durante varios años hasta que un 59 atrasado lo detuvo para siempre.
Los Rantifusos aseguran que sus gritos se escuchan en la noche, a la hora que el Estrella del Norte hacía su entrada.
Los Rantifusos perdieron también los carnavales y las comparsas donde resonaron algunos de sus más esplendorosos éxitos: “Si me gayeteás(4) con el tilingo(5) te fajo la trucha” o “Socotroco(6) en el mate” por mencionar algunos de los mencionables. Pero no perdieron su amor por la música. Y así llegué a ellos, adversarios de I Castrati, némesis ultra necesarios para mantenerse en duelo de coros uno en cada vereda del andén respondiendo al contrapunto vocal noche tras noche.
Quizás por eso sobrevivan, porque tienen con quien competir. Tienen el motivo que los hace volver cada madrugada a sus refugios con la seguridad de que mañana será el día en que por fin los venzan en la eterna disputa.
No me resultó fácil capturar sus voces en los viejos andenes, pero creo que capté sus espíritus. Y grabamos “Pichincha Transfer”, que te invitamos a escuchar, haciendo click
Y no te olvides de dejar tu comentario precisamente en Comentarios (más abajo) y así evitarás que el Eudoro te grite de noche a los pies de tu cama.


 Aclaraciones y links
(1) Escobero: Guitarrista.
(2) Escashato: Achacoso.
(3) Camisulinero: Especialista en sustraer desde el bolsillo del chaleco.
(4) Gayeta: Desaire o rechazo de la mujer al que requiere su mano
(5) Tilingo: Cursi.
(6) Socotroco: Puñetazo. 
(7) Escrushar: Robar mediante llaves o elementos
Los Negros Escoberos: LOS NEGROS ESCOBEROS
Los Negros Escoberos en Revista El vecino: http://revistaelvecino.blogspot.com/2010/11/arqueologia-urbana-escoberos.html

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡TERMINÓ LA VIOLENCIA!

Si vos querés.

Vietnam Memorial Wall
Una lluviosa noche de septiembre de 1999, caminaba hacia el Lincoln Memorial en la ciudad de Washington en actitud netamente turística. Al aproximarme al lugar, me encontré con el Monumento a los veteranos de Vietnam. Son dos paredes de mármol negro, que semienterradas en el campo y con una variación en su altura, dan una perspectiva de mayor tamaño que el real. Advertí algunas flores y algunas notas en papeles colocados en las  pequeñas rendijas que permitían las placas.
Lo que más me impresionó en ese momento, era la cantidad de nombres de soldados muertos que iba leyendo en esas paredes y unos pequeños símbolos a su lado, que tiempo después averigüé, indicaban si su cuerpo se había recuperado o no.
Seguí caminando por ese parque y me encontré con el Korean War Veterans Memorial, que a semejanza del anterior, mostraba un abultado libro dentro de una vitrina, con nombres de soldados muertos durante la guerra de Corea, sus lugares de origen y la edad que tenían al morir. En otro extremo del mismo parque está el World War II Memorial, para más datos.
Durante ese viaje, tuve la oportunidad de compartir un tiempo de mi estancia en los Estados Unidos, con un alto oficial del ejército peruano, con quien tuvimos intensas y extensas pláticas. Recuerdo especialmente la noche que regresé de mi periplo necrológico al lugar donde nos alojábamos y la conversación que se originó a raíz de mis impresiones.
El tema resultó bastante difícil de tratar ya que Raúl, mi amigo peruano había perdido un hijo, también militar, en una emboscada de Sendero Luminoso. Junto a Raúl, estaba su esposa, madre del joven subteniente, lamentando tanto el accionar guerrillero en su país, cuanto el gobierno de Fujimori.
Pero fundamentalmente estaba su dolor de  madre. Todo ello me llevó a un collage de imágenes trágicas, en las que el denominador común era la muerte violenta de personas jóvenes
Concluí, y  así lo comenté en la reunión, que en todas esas situaciones y más allá de los motivos o ideologías que habían llevado a sus actores al fin de sus vidas, estaba el dolor que cada muerte había causado en alguna familia. Cada nombre impreso era un dolor. No encontré objeciones.
Volviendo al tiempo presente, esta semana vi en muchas paredes de la ciudad de Rosario e imagino que del país, un afiche del Partido Obrero, que inmediatamente encendió la mecha de este pretendido análisis de los principios morales que usan determinados “luchadores”, esos que supuestamente recogen las banderas caídas.
El afiche habla de la muerte de Mariano Ferreira a manos de patotas sindicales.
Inmediatamente recordé a los listados de jóvenes muertos en las guerras.
Y también recordé a los Fuentealba, a los Leprati y tantos otros nombres de jóvenes muertos, que luego han sido usados para sustentar distintas variantes de posteriores reclamos. ¿Y el dolor? Me refiero al que sienten las madres, hermanos y parientes. Eso a los manejadores de las voluntades populares no les importa. Especulan con la muerte ajena, la usufructúan para lograr el impacto de sus propios intereses.
A Mario Urquizo, lo conocí cuando vino a estudiar a Rosario desde su Alpachiri natal junto a Analía, su hermana. A Mario lo mató un “grupo de tareas” el 16 de enero de  1977 y a su hermana diez días después. Todavía recuerdo a Analía diciendo: “pasamos a la clandestinidad”.


Comandante Cero, Videla y Agosti
 Por aquellos años compuse junto a mi grupo Irreal, un tema que se llamó El Pampa, dedicado fundamentalmente a Mario (El Pampa, así le decían) y que por razones obvias no tenía letra. El leit motif de la canción era la sensación que yo tenía, de que unos eran los que caían por sus ideas y otros los que medraban con su sacrificio. El tiempo me fue aclarando los roles que jugaron en esa misma época los dirigentes montoneros que reunidos en cafés parisinos acordaban con el Comandante Cero (Dios lo tenga en su gloria), treguas futboleras, salvoconductos y cómo sería el futuro basado en sus acuerdos y connivencias.

Vaca Narvaja y Firmenich

Firmenich, Vaca Narvaja, Dante Gullo, Gorriarán Merlo, Perdía. Son algunos nombres de terroristas que sobrevivieron, digamos que no cayeron en combate. Estos tipos y otros con las mismas actitudes violentas propiciaron la llegada del Proceso. ¿Acaso no podemos pensar que todo se debió a un grandioso contubernio?
Y nosotros en el medio.
Mario Firmenich había imbuido a su organización Montoneros en un rumbo suicida. Él que es un sobreviviente, era su comandante.
En los años 1979 y 1980, la cúpula de Montoneros decide que exiliados de la organización regresen al país. Se calcula que alrededor de 80 obedientes militantes fueron capturados y muertos en esa ocasión. ¿No podemos suponer que todo fue previamente acordado entre las respectivas cabezas? La moneda son vidas humanas.
Y los sobrevivientes cobran subsidios del gobierno. Ahora, en estos días.
Adhiero a una idea: No existían dos demonios. Eran uno solo.
Te recomiendo leer esta nota en Página 12: http://www.pagina12.com.ar/diario/cultura/index-2003-12-16.html
Y para que no me endilguen el mote de tendencioso también sugiero leer en el diario La Nación esta otra nota, referida al mismo tema:

Los fundamentalismos requieren de martirios. Y mártires se consiguen. Abundan. Son aquellos individuos que motivados por sus ideales marchan en las primeras filas de los distintos movimientos y luego los vemos listados en enormes mármoles negros o en los encabezados de carteles pidiendo que se castigue a los culpables materiales, ideológicos y políticos de sus muertes. ¿Acaso no son culpables los que arman y fomentan las situaciones violentas, para después tener nuevas motivaciones y nuevos mártires para generar más caos y confusión?
Animémonos y vayan.
En todo acontecimiento hay numerosos factores que intervienen (ver la entrada de mi blog:
John Lennon
analizo los principios esgrimidos por grandes luchadores como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Lennon o el Dalai Lama por mencionar sólo  algunos, advierto lo difícil que resulta enfrentar a la violencia sin recurrir a métodos violentos. También advierto (lo dijo Lennon) que la guerra se terminó, si vos querés. De allí el título de esta entrada.
La naturaleza del tema tratado en este análisis, me obliga por sentimientos y resentimientos a no acompañarlo con ninguna canción. Lo único que quiero resaltar dado el grado de alteración que me provocan los mercaderes de la muerte y el dolor ajenos, es que si alguno de ellos quiere cuestionar lo que estoy manifestando, no con gusto, sí con sentido de la coherencia, asistiré al momento en que se inmolen por sus ideales.

domingo, 31 de octubre de 2010

Incertidumbres

Si hay karmas en nuestro suelo, ninguno tan constante e insistente como las incertidumbres.
Ninguna tan recurrente.
Periódicamente nos suceden, en ciclos ligeramente diferentes, acontecimientos que invariablemente afectan nuestro futuro. Y no son catátrofes naturales, son hechos que de una u otra manera están motivados por nosotros mismos. ¿Acaso no hablamos de que cada cinco años sufriremos una debacle económica?¿No lo tratamos como algo natural, como la sucesión de las estaciones?
A esta altura de los acontecimientos estoy convencido que somos nosotros mismos el motivo. Queremos lo que nos pasa, nos gusta vivir peligrosamente. Pensamos que el porvenir traerá algo que no sabemos que será, aunque si quisiéramos lo podríamos preveer.
Y no queremos previsiones.
Sabemos positivamente que ante un cambio de conducciones, invariablemente lo hecho antes estaba mal. No solamente no había nada positivo en lo realizado, sino que tiene la culpa de lo que nos pasa ahora. Tenemos que arar la tierra toda, eliminando las raíces y volver a sembrar de nuevo pero al revés. Nunca una sola dirección. Somos una veleta justo en el centro del ciclón, apuntando a todos lados sin una orientación constante.
¿Y ahora?¿Qué viene ahora?¿Qué haré el próximo año?¿Quién dictará los nuevos principios en que debo fundar mis espectativas?¿Invierto, me quedo quieto, vendo, permanezco, me voy, me caso, tengo hijos, me jubilo?¿Qué..?
En estas disquisiones me encontró la primavera. Y quiero pensar que esta primavera será como las otras tantas que llevo vividas. La tierra sigue andando para el mismo lado, así que es posible que la experiencia se repita. ¡Pero si hasta el Discovery Channel me anuncia cómo será la tierra sin humanos! ¿Al futuro debo pensarlo caótico? El futuro ya llegó nos dicen Los Redondos.
Prefiero pensar la primavera con el cielo despejado y la perspectiva del río y el sol de mi ciudad, los paseos y las siestas calurosas del verano que llegará después.
Ensayo
Compuse PRINTEMPS.
Y convoqué a la "Pichincha Jazz Ensamble" para que me ayude con los vientos. ¡Y se pasaron! ¡Soplaron todo, al punto de volar la ropa tendida! Y metí algunas teclas y una guitarra. Me encantó el trabajo que hicieron el baterista y el bajo. Se llevan bien, demasiado bien. Se miran y ya saben lo que hará su compañero. ¡Como si fueran uno solo!
Cualquiera que sea el sentimiento que te provoque, me pondré muy contento si hacés click en el cuadrito de abajo donde dice "Comentarios" y me escribís. Aunque sea para decir: "es asqueroso".
Escuchalo acá: http://www.hispasonic.com/musica/printemps/41548
Te quiero, por eso te escribo.
Chau

domingo, 24 de octubre de 2010

Así debió ser...

Cada instante es el resultado de infinitas ecuaciones que teje el universo. Cada movimiento que yo haga será una variación que indudablemente influirá en el resultado. Pero el resultado también es infinito y continúa.
Cuando me detengo (en realidad nada se detiene, solamente trato de ver desde un punto) y la perspectiva me es desfavorable, pienso entonces en las alternativas que deseché.
Por lo general me paro a ver lo que me hizo doler, menos veces disfruto el momento del pequeño triunfo cotidiano.
Es el tiempo el que un rato después me indicará lo lindo que fue. Pero ya pasó.
Entonces trato de disfrutar la vivencia instantánea, el momento aparentemente intrascendente en que me río.
¿Y cuándo nos conocimos? ¿Te acordás acaso de ese instante? ¿Y la última vez que nos vimos?¿Valió la pena?
Para estas y otras disquisiciones es que recurrí a mi baúl de canciones y rescaté este tema que con especial anhelo te invito a escuchar.
Como debía tener connotaciones altruistas y clima espirituoso, desempolvé también algunos instrumentos del altillo. Seguramente si no te cuento, no sabrás que en la introducción y haciendo un pequeño fondo climático a la guitarra, sobrevuela un sonido de rayos de bicicleta tocados con un arco de violín. Pero es muy efímero, como la suerte. Así que aprovechá que te lo cuento y disfrutalo.
Pero esto no queda allí. El clima espirituoso requería voces angelicales, así que recurrí al auxilio del afamado coro "I Castrati di Pichincha" quienes gustosamente aportaron su gola incomparable y además no me cobraron. Podría decir que sus miembros son muy generosos, pero alguien puede interpretar este comentario como de mal gusto.
Para los estudiosos de mi obra y sobre todo para mis biógrafos, aporto otro dato: el coro en su parte central dice "AGNUS DEI".
No es necesario pasar el tema al revés para escuchar mensajes oscuros. Para eso ya hay bastante gente trabajando.
Te espero en los comentarios. No dejés pasar la oportunidad.
Será una suma en mi ecuación.
Escuchá:
http://www.hispasonic.com/musica/asi-debio-ser/41402